Tomás Piedra

Coge una bolsa, mete a artistas con mucho genio y escaso talento, a suicidas despistados, a mujeres a las que ofreces tabaco, pero les robas el fuego y la alianza, a morosos tan culpables como desarmados, a la locura y a la muerte. Niega tres, trece, treintaitrés veces a tus amigos, y después mete a San Pedro en la bolsa, también. Cuando todos estén dentro, ponle un candado y tira las llaves desde el balcón más alto al fondo del mar: matarile, rile, rile… Eres libre: no tienes tabaco, no tienes mujer, ni fuego, ni alianza, no tienes amigos ni balcón; sólo contracturas en la base de la columna y en el alma. El gris puede ser más intenso que el negro y mucho más doloroso. Coge una bolsa, pero antes, asegúrate de que puedes pagarla; en un mundo en el que el juicio final llega tarde, los cobradores de sueños nunca se retrasan.

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