José Espí Reig

José Espí Reig

José Espí Reig nació en 1902 en Petrer, Alicante, y su vida estuvo marcada por la historia de España del siglo XX, la España que le toco vivir. Zapatero de profesión, oficio que compartió con el de operador cinematográfico, cuando las películas se tiraban a manivela, y culturalmente autodidacta, en una afición por la lectura que le acompañó toda si vida, sobre todo libros de filosofía y política.

José Espí junto a compañeros de la CNT de Petrer
José Espí junto a compañeros de la CNT de Petrer

Desde muy joven se interesó por los movimientos izquierdistas, tras tomar conciencia de la diferencia de clases en una sociedad marcada por los privilegios de unos pocos frente a la servidumbre de la mayoría. Comprendió enseguida que sus ideas donde mejor encajaban era en el movimiento anarcosindicalista de la CNT, y desde entonces su vida discurrió paralela a la historia de este sindicato. Defensor a ultranza de la libertad individual, su sociedad ideal, sin embargo, estaría gobernada por la decisión de la colectividad. Individuos libres compartiendo los mismos derechos que, juntos, decidiesen libremente su destino.

José Espí junto a su esposa, hijas y otros familiares
José Espí junto a su esposa, hijas y otros familiares

Pacifista a ultranza, no estrenó su arma ni siquiera en la guerra, ello no le impidió participar en movimientos revolucionarios, por lo que sus encerronas en presidio fueron continuas. En la guerra civil llegó a ocupar el cargo de comisario de división en el ejército republicano, y tras la derrota, fue condenado a muerte. Condena que le fue conmutada al cabo de los años gracias a los testimonios a su favor de autoridades falangistas, quienes les debían el favor de haber salvado sus vidas o la de sus familiares durante el proceso de represalias de la guerra, porque para Espí, por encima de las ideas estaban las personas.

En la posguerra, la dictadura de Franco se afanó en acallar los pensamientos revolucionarios, y las duras represalias desalentaron a la mayoría. El movimiento anarcosindicalista se enzarzó en batallas internas, que acabaron por dar el protagonismo de la lucha clandestina al PCE y PSOE. No obstante, Espí, en los años sesenta del pasado siglo, participó en reuniones clandestinas con grupos monárquicos democráticos, y en los acuerdos del “cincopuntismo”, un intento del ala moderada del franquismo por organizar de una manera más “tecnócrata”, concepto usado en la época, a los sindicatos, pero que Franco impidió tajantemente. Hasta el final, Espí buscó la forma de encaminar a la sociedad española hacia un futuro democrático y de justicia social.

Su vida queda reflejada en sus memorias, que escribió a la sombra de una higuera cuando ya no se vio con fuerzas de seguir en la brecha política. Las anécdotas y hechos reales que cuenta, de primera mano, algunos inéditos porque a casi nadie le interesa darlos a conocer, dan una idea muy precisa de la historia de España vista desde la sinceridad de una persona que estuvo allí, implicándose en todos los acontecimientos pero no buscando en ningún momento el protagonismo personal.

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