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Cómo ser un escritor de éxito según Stephen King

En 1986, Stephen King escribió en la revista The Writer un artículo titulado “Todo lo que debes saber para escribir con éxito, en diez minutos”. El artículo se incluyó también en un libro publicado en 1988 que se llamaba The Writer’s Handbook. En este enlace está en su versión original. Lo resumimos aquí con una traducción algo libre solo con fines educativos, y lo comentamos con nuestro punto de vista, actualizándolo a nuestros tiempos, porque en treinta años han pasado muchas cosas.

«Todo lo que necesitas saber para escribir con éxito, en diez minutos»

1. Sé talentoso

Para los propósitos del escritor principiante, el talento también puede definirse como un éxito eventual: publicación y dinero. Si escribiste algo por lo que alguien te envió un cheque, si lo hiciste efectivo o no, y si luego pagaste las facturas con el dinero, lo considero talentoso.

No estamos hablando de bueno o malo. Estamos hablando de cómo publicar tus cosas, no de juicios críticos sobre quién es bueno o malo. Como regla, los juicios críticos se producen después de que el cheque se haya gastado. Tengo mis propias opiniones, pero la mayoría de las veces las guardo para mí. Las personas que publican regularmente y reciben un pago por lo que escriben pueden ser santos o tontos, pero claramente están llegando a muchísimos que quieren lo que tienen: se están comunicando, tienen talento. La parte más importante de la escritura exitosa es ser talentoso, y en el contexto del marketing, el único escritor malo es el que no recibe pago. Si no tienes talento, no tendrás éxito. Y si no estás teniendo éxito, debes saber cuándo dejarlo. ¿Cuándo? No lo sé, es diferente para cada escritor. No después de seis rechazos, desde luego, ni después de sesenta. Pero ¿y después de seiscientos? Tal vez. ¿Después de seis mil? Amigo mío, después de seis mil rechazos, es hora de que intentes pintar o dedicarte a otra cosa.

Su visión del “talento” nos puede parecer algo chocante a este lado del Atlántico, donde consideramos el talento más como un don intrínseco a las personas, una especie de habilidad innata que, aunque se puede desarrollar con el estudio y la práctica, tiene su origen fundamentalmente en nuestro interior. Para King tener talento es que te paguen por lo que escribes, y seguramente es sencillo definirlo así en una sociedad norteamericana tan competitiva, pero esa postura no explica la gran cantidad de obras maestras literarias cuyos autores fueron pobres de calamidad durante toda su vida.

Podemos dar por bueno que es un objetivo deseable de todo escritor llegar a ganar dinero con su escritura. Esto no será el baremo real de su talento, pero sí el de su éxito. Todos sabemos de verdaderas bazofias literarias que se convierten en best seller.

Parece que a King le delata el subconsciente o una falsa modestia, porque diciendo eso es como si menospreciase su propio talento, cuando en su género es un auténtico maestro.

2. Sé pulcro

Usa un buen papel blanco, nunca esas cosas borrables de piel de cebolla. Si tu manuscrito tiene muchas marcas, haz otro borrador.

Esto es de la era preordenador. Actualizado: pues no dejes tu borrador final con faltas de ortografía, por ejemplo. Todos los detalles cuentan.

3. Sé autocrítico

Si no has marcado mucho tu manuscrito, has hecho un trabajo flojo. Solo Dios hace las cosas bien a la primera. No seas tonto.

Aquí lo actualizado sería: si no has revisado una y otra vez tu manuscrito, y das por definitiva la versión inicial, pues mal asunto. Porque siempre, siempre hay que borrar, añadir, cambiar, pulir, aunque te suponga una labor dura y tediosa.

Hay que ser autocrítico y autoexigente, para que no te pase como al burro flautista en el poema de Tomás de Iriarte que, al resoplar, tocó la flauta por casualidad.

4. Elimina toda palabra superflua

Elimina cualquier palabra extraña. Si quieres predicar, súbete a una tribuna. Si quieres escribir por dinero, elimina todo exceso de basura. Si no puedes, rompe lo escrito y empieza de nuevo.

Bueno, por dinero o por amor al arte, la buena escritura se nutre más al eliminar lo superfluo que por añadir florituras al texto sin ton ni son.

5. Nunca mires un libro de referencia mientras haces un primer borrador

¿Quieres escribir una historia? Guarda tu diccionario, tus enciclopedias, tu Almanaque Mundial. Mejor aún, arrójalos a la papelera. Las únicas cosas más espeluznantes que un diccionario de sinónimos son esos pequeños libros de bolsillo que los estudiantes universitarios demasiado vagos para leer las novelas asignadas compran en el momento del examen. Cualquier palabra que tengas que buscar en un diccionario de sinónimos es la palabra incorrecta. No hay excepciones para esta regla. ¿Crees que podrías haber escrito mal una palabra? Eso romperá tu línea de pensamiento. Simplemente deletréalo y corrígelo más tarde. Y si necesitas conocer la ciudad más grande de Brasil y te das cuenta de que no la tienes en la cabeza, ¿por qué no escribir en Miami o en Cleveland? Puedes verificarlo, pero más tarde. Cuando te sientes a escribir, escribe. No hagas nada más, excepto ir al baño, pero solo si no puedes posponerlo.

Supongo que aquí cada escritor habrá desarrollado su propio método de trabajo, si es más de “mapa” o es más espontáneo, por ejemplo. Pero parece que hay un gran consenso entre las escuelas de escritores sobre que, en el momento del acto de escribir, escribe sin más, lo que te viene a la cabeza, ya tendrás tiempo luego de revisar y revisar…

6. Conoce el mercado

Solo un imbécil podría escribir una tierna historia sobre una madre y su hija que compensan sus diferencias en Nochebuena y la presenta para publicar a Playboy … ¡Pero la gente lo hace todo el tiempo! No estoy exagerando; he visto tales historias en montones de revistas reales. Si te gusta la ciencia ficción, lee libros.  No se trata solo de saber lo que es correcto para la historia actual; puedes comenzar a entender, después de un tiempo, los ritmos generales, los gustos y disgustos editoriales, toda la inclinación de un libro.

Pues eso, si quieres tener éxito tienes que conocer el mercado editorial, quién publica qué, para no meter la pata. Y sobre todo, leer mucho, porque en los libros de los buenos autores están las claves para desarrollar tu propia buena escritura.

7. Escribe para entretener

¿Esto significa que no puedes escribir “ficción seria”? No es así. En algún momento, críticos perniciosos han invertido al público estadounidense de lectura y escritura con la idea de que la ficción entretenida y las ideas serias no se superpongan. Esto habría sorprendido a Charles Dickens, sin mencionar a Jane Austen, John Steinbeck, William Faulkner, Bernard Malamud y cientos de otros. Pero tus ideas serias siempre deben servir a tu historia, no al revés. Repito: si quieres predicar, consigue una tribuna.

Sin comentarios, lo suscribo plenamente.

8. Pregúntate a menudo si te sigues divirtiendo

Tu respuesta no siempre tiene por qué ser afirmativa. Pero si descubres que siempre es negativa, tal vez haya llegado la hora de cambiar de proyecto… o de carrera.

Lo dicho en el punto siete.

9. Cómo gestionar las críticas

Enseña tu trabajo a varias personas. Escucha con atención lo que esos lectores tienen que decirte. Sonríe y asiente todo el rato, y luego repasa con detenimiento todo lo que te han dicho.

Si varios de tus críticos hacen hincapié en un mismo aspecto de tu historia –un punto de giro que no funciona, un personaje que resulta artificial, etc.–, corrígelo. No importa si para ello tienes que cambiar algo con lo que estás muy satisfecho. Si un montón de gente te está diciendo que algo no funciona en tu historia, es porque no funciona.

Si cada uno de los lectores crítica algo diferente, en cambio, puedes hacer caso omiso de sus recomendaciones sin ningún pudor.

Vale, por supuesto que hay que aceptar las críticas con buena cara, pero también es importante seleccionar adecuadamente a ese público crítico, ¿no? Aquí, como en casi todo, depende de los objetivos que te marques con lo que escribas.

10. Cumple con todas las reglas a la hora de enviar tus manuscritos

Presta gran atención a los requisitos que pone cada editor para el envío de manuscritos y cumple con ellos de forma escrupulosa.

Así es. El problema es que ya pocas editoriales tradicionales solicitan manuscritos. Al contrario, la mayoría advierte bien claro: no se admitirán manuscritos no solicitados; y los que reciban de manera espontánea de aquellos autores que se saltan el aviso, pues seguramente van a parar a la papelera.

11. ¿Agentes? Olvídate de ellos de momento.

Por ahora, los agentes obtienen el 10% del dinero ganado por sus clientes. 10% de nada es nada. Los agentes también tienen que pagar el alquiler. Los escritores principiantes no contribuyen a esa u otra necesidad de la vida. Si has hecho una novela, envía cartas de consulta a los editores, una por una, y haz un seguimiento con los capítulos de muestra y/o el manuscrito completo. Y recuerda la Primera Regla de Escritores y Agentes de Stephen King, aprendida por una amarga experiencia personal: no los necesitas hasta que estés ganando lo suficiente, y si estás ganando mucho, podrás elegir tú mismo a tu agente.

Lo que dice es muy cierto, pero la realidad actual, al menos aquí en España, es que contar con un agente quizá sea uno de los pocos caminos de acceder a una editorial tradicional. Aunque conseguir un agente, al menos uno bueno, es casi igual de difícil.

Está claro que en la época que escribió esto King, los nuevos modelos editoriales no se habían desarrollado todavía tal como son ahora. Porque si, tal como nos ha dejado bien claro, el escritor con talento es el que gana dinero con sus escritos, ¡ahora hay más escritores con talento que nunca en la historia!

Bueno, ya sé que esa expresión de júbilo es exagerada y hasta de mal gusto, pero no me podéis negar que los nuevos modelos editoriales, si se saben utilizar, permiten a los autores acceder más fácilmente al mercado editorial y repercutir en beneficios sus esfuerzos literarios.

12. Si es malo, mátalo

Cuando se trata de personas, la muerte por misericordia es ilegal. Cuando se trata de ficción, es la ley.

Por favor, hazle caso en esto, no te permitas ser un mal escritor.

Esto es todo lo que necesitas saber. Ahora puedes escribir todo lo que quieras. Te deseo un feliz día.

Muy buen final, tajante y al grano. Ya vemos que las listas funcionan desde hace muchos años. Si hay más cosas que saber, eso ahora no importa: corre, ponte a escribir, que yo, para no ser menos que King, te deseo una feliz semana.

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