Cómo escribir, según Houellebecq

Empezar esta sección práctica sobre cómo escribir una novela o relato, o cualquier otro género literario, hablando sobre Michel Houellebecq, y lo que dice sobre sus métodos de escritura, he de admitir que me parece un tanto atípico y un pelín descabellado, porque Houellebecq no le dedica mucho tiempo a esto, pero sin embargo algunas pinceladas sobre su forma de afrontar la escritura de sus libros, y otras señales que simplemente se adivinan cuando lo lees, me han parecido de suficiente interés para darle este post.

No voy a hablar aquí de que Houellebecq es un escritor francés nacido en 1958, excéntrico, extravagante, políticamente incorrecto y un depresivo profundo. Que recibe odios y filias de los críticos, periodistas y lectores mitad y mitad. Que le acusan de misógino, racista y reaccionario; y a lo que parece solo se defiende de lo último, cuando se define como “conservador, pero no reaccionario” porque a él no le interesa volver a ninguna situación del pasado, pero tampoco cambiar nada. Pero he dicho que no voy a hablar de Houellebecq, sino de cómo dice que escribe.

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LIbro El mapa y el territorio de Houellebecq

Me he fijado en su novela, aunque no es reciente, El mapa y el territorio, publicada en España por Anagrama y que recibió el premio Goncourt. En ella el protagonista es Jed Martin, un pintor que acaba teniendo éxito, que es como una especie de alter ego de Houellebecq, menos cínico pero igual de solitario y desmembrado de la sociedad. Y como personaje secundario, el propio Houellebecq, bueno, una representación de sí mismo, con más años, no sé si más desesperado pero sí con un distanciamiento infinito sobre el resto de la sociedad. Un hombre que parece buscar y se prepara para su fin… y no digo más de la novela.

Al grano. Parece que para Houellebecq la tarea a la que le dedica más tiempo y de una manera frenética y hasta casi con una dedicación “endemoniada” es a la ordenación de la estructura del libro (qué va a contar aquí, qué después, entremedias un inciso le hace volver a otra escena, lo replantea, lo vuelve a ordenar), y a la corrección de lo escrito. Eso se desprende de los pasajes del libro El mapa y el territorio donde Jed Martin entra en su escritorio y lo ve atiborrado de papeles: unos manuscritos, otros impresos; llenos de anotaciones al margen, asteriscos que llevan a otros bloques de texto, que a su vez están llenos de asteriscos que llevan a otros textos, todos con tachaduras, palabras sobreescritas… Houellebecq le dice a Martin que cuando lo empieza a tener claro lo pasa a limpio en el ordenador.

Corregir y ordenar la historia. Una y otra vez. Esa es la primera pista. Ya sé que es una tarea tediosa, que nos disgusta a todos, pero ahí está todo un premio Goncourt tragándose ese sapo.

Me ha sorprendido mucho más otra declaración de cómo hace las cosas Houellebecq. Fotografías. Hace múltiples fotografías de todos los sitios que luego situará como escenas en sus novelas y llena la pared de su escritorio con ellas. Así consigue descripciones exactas de la realidad. La verdad sea dicha, parece un método algo obvio, pero sin duda creo que es un truco excepcional. Algunos pensarán, tal vez con razón, que imaginar mundos es una de las mayores satisfacciones de los escritores. Pero un mundo imaginario puede tener también calles con losetas reconocibles o edificios de un estilo arquitectónico particular.

Fotografiar la realidad. Segunda pista. Siempre es una opción que puede ayudar, salvo que tu novela se desarrolle en un planeta fuera del sistema solar, claro está.

Esas dos marcas de escritor son las que da explícitamente Houellebecq en El mapa y el territorio. El propio libro nos da otra: la documentación. Cuando habla del mundo del arte y de otros aspectos de la sociedad demuestra una amplia labor de documentación previa.

Hay una anécdota muy buena con respecto a la documentación en este libro, que seguramente ya conoceréis. Algunos pasajes están “inspirados” en la Wikipedia, y cuando se publicó el libro en 2010, defensores de la libertad de contenidos por internet y de los derechos de autor menos restrictivos y propietarios (los llamados copyleft), lo acusaron de haber infringido las normas del uso libre de los contenidos de esta enciclopedia digital al utilizarlos en una obra con fines comerciales. Parece ser que los editores franceses se esperaban una demanda judicial, pero en su lugar se encontraron con el libro colgado en la red disponible para todo el público. Las cosas no pasaron de ahí, y ahora en libro ya no está tan accesible en la red (seguramente, si se busca con esa intención, se encuentra).

Tercera pista: documentarse. Pero no confundir documentación con plagio, no sea que nos pase como a Houellebecq.

En cualquier caso, El mapa y el territorio es un libro que recomiendo. Un libro de mucha calidad, y Houellebecq un gran escritor. Que lo odiemos o queramos, esa es otra cuestión.

Permitidme un inciso. Los que sean fans de Picasso y quieran odiar a Houellebecq, no tienen más que leer lo que dice el escritor sobre este pintor en la novela. Fuerte, fuerte…

Otra nota más: las fotografías del escritor están sacadas de la Wikipedia, por lo que este post puede ser compartido libremente (sin fines comerciales, ¿eh?).

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