De cómo llegué a leer algunos libros novísimos (primera parte)

Corría el año de 1999, fecha en que se publicó Verano inglés, de Guillermo Carnero, que trajo premios y honores para el poeta de la generación de los 70, y quizá una salida estética para la poesía española de entonces.

Yo, acababa de ser su alumno y disfrutaba de la lectura de su libro estival, obsequio merecido para sus lectores después de un largo silencio poético (creo que voluntario) del autor valenciano.

guillermo_carnero
Guillermo Carnero

Leía con agrado por dos razones: 1) porque el profesor (después mentor poético y algo amigo mío) Ángel Luis Prieto de Paula, nos había adiestrado los sentidos y avivado la cultura poéticoartísticoliteraria para leer a los poetas antologados por José María Castellet, en Nueve novísimos poetas españoles (1970), donde además de Carnero, aparecían Manuel Vázquez Montalbán, Antonio Martinez Sarrión, José María Álvarez Félix de Azúa, Pere Gimferrer, Vicente Molina Foix, Ana María Moix, y Leopoldo María Panero, y 2) porque, aunque en un primer momento, no pude digerir la lectura de los trabajos anteriores de estos poetas (de veta culturalista, metapoética y/o esteticista y, a veces irracional) encontré en ella un balón de oxígeno estético tras la asfixiante lectura de autores de corte realista de las anteriores generaciones de posguerra salvando siempre a Jaime Gil de Biedma (que nunca obtuvo un premio literario y que me parece el poeta más atractivo de su “quinta”, y que además fue junto a Vicente Aleixandre uno de los primeros lectores de lujo de la poesía del joven Carnero), a Caballero Bonald (reciente Premio Cervantes y autor de un libro de cercana publicación y magníficos poemas: Manual de infractores) y al niño mimado de los cincuenta: José Ángel Valente.

De estos autores novísimos he leído con fruición algunos libros y otros los he dejado a medias: me parecen formidables y rompedores (cada uno a su manera) Arde el mar, que dio a luz en 1966 Pere Gimferrer y que fue el primer libro del que su autor se sintió plenamente orgulloso, y que para mí resume mejor que ningún otro el espíritu novísimo. Suyos son estos versos venecianos, esteticistas, poundianos:

…Noche, noche en Venecia
va para cinco años, ¿cómo tan lejos? Soy
el que fui entonces, sé tensarme y ser herido
por la pura belleza como entonces, violín
que parte en dos aires de una noche de estío
cuando el mundo no puede soportar su ansiedad
de ser bello.

También me deleita Muerte en Beverly Hills de 1967con su delirante veta irracionalista, heredada de los viejos surrealistas franceses, renovada y muy visual:

En las cabinas telefónicas
hay misteriosas inscripciones, dibujadas con lápiz de labios.
Son las últimas palabras de las dulces muchachas rubias
que con el escote ensangrentado se refugian allí para morir…

Me impacta la Canción para Billie Holiday perteneciente a De extraña fruta y otros poemas:

Y la muerte
nadie la oía
pero hablaba muy cerca del micrófono…

Estos primeros libros de Gimferrer son los que más me interesan, me parece que disuelven en el agua embarrada de la anquilosada estética anterior un elemento que no sólo la aclara sino que la renueva, purifica y la convierte en agua límpida, translúcida y sin ningún resto del lodo anterior.

En 1970, el autor novísimo empieza a escribir en catalán, su obra sigue siendo atractiva, pero no considero pertinente analizarla en estas pocas páginas, mas concédaseme el capricho de copiar aquí los primeros versos de su libro Els miralls como una muestra más del culturalismo y del discurso metapoético y de reflexión artístico-cultural caraterístico de la poesía de Gimferrer:

Diuen que Apollinaire escrivia
aplegant fragments de converses
que sentia als cafès de Montmatre: perspectives cubistes,
con els retalls de diari de Juan Gris…

Su regreso a la poesía en castellano se demoraría hasta 2006 con Amor en vilo, interesante vuelta del poeta que nos iba a deleitar con un buen poemario (casi todo rimado y, a veces, de forma cansina) que, sin embargo, en mi opinión, se vio superado por un libro de prosa del mismo autor, que salió a la venta simultáneamente y que narraba la misma historia de amor: Interludio azul.

Más tarde aparecerían: Tornado (en 2008), Rapsodia (en 2011), y Alma Venus (en 2012). Estos tres libros recientes son de interés, sobre todo el segundo que es un bello poema unitario que fue aclamado por la crítica y elegido mejor libro de poesía del año 2011 por ABC y El mundo.

Curiosamente Alma de Venus introduce en su poema XIII un ingrediente nada habitual en poesía novísma (que desoye la máxima parnasiana del “arte por el arte”): la política. Copio algunos versos:

Sólo por gusto de la simetría
llevaban la cruz gamada los cadetes.
Nos respondían –Così per la bellezza–
bajo la luz sabea del balcón
en las noches etruscas de Siena.
–Fascistas en Siena–, dijo Riba […]
y, más que nunca, el verso, insurrección.

Deja un comentario

Los datos que proporciones serán tratados por Ediciones Letra de Palo, SL, como responsable de esta web, con la finalidad de moderar los comentarios. Estos datos no se cederán a terceros ajenos a Letradepalo, salvo obligación legal, y se mantendrán mientras no solicites su supresión. Puedes ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y supresión enviando un correo electrónico a info@letradepalo.es.