Al estilo Hammett de Joe Gores

Si alguna ventaja tiene ser un aficionado al género negro y/o policial y no un estudioso o un erudito es conservar la posibilidad del descubrimiento, la sorpresa y el asombro. Eso me pasó este verano en un puesto de libros de saldo, esos no lugares repletos de tesoros que esperan los ojos y las manos de los destinados a rescatarlos.

El tesoro para mí fue un montoncillo de ejemplares de una vieja colección de Bruguera de principios de los 80 del pasado siglo, El Club del Misterio, que, en formato de las viejas revistas de pulp fiction, acogió los mejores títulos del género policial y de misterio, incluidos los clásicos y no tan clásicos de la novela negra. Recordé el placer experimentado entonces al asomarme a aquellas páginas de papel barato, ilustraciones muy mejorables y lectura a doble columna que, por un precio más que módico, me permitieron engolfarme en mis autores favoritos. El proceso de ojear aquellos ejemplares y llevarme unos cuantos, tres por un euro, me llevó poco tiempo, pero porque tenía prisa, que uno suele perderse en estas cosas. Uno de los títulos que me llamaron la atención fue Al estilo Hammett (1975), de Joe Gores. Me encantó.

Dashiell Hammet
Dashiell Hammet

El protagonista del relato es el mismísimo Dashiell Hammett (1894-1961), el, a mi juicio, mejor autor de novelas policiales de todos los tiempos. Es el año 1928 y Hammett, veterano de la Gran Guerra, exdetective de la Agencia Pinkerton, tuberculoso, bebedor, fumador, jugador y hombre íntegro, vive en San Francisco enfrascado en la escritura de Cosecha Roja (1929). El asesinato de un amigo suyo le llevará a ser el centro de una complicada trama con trata de blancas, corrupción política y podredumbre moral como fondo. Es una buena novela y, sobre todo, es una buena novela muy bien documentada, ya que fija con precisión tanto la posible vida que pudo llevar Hammett en esa época como la topografía y el ambiente del San Francisco de la época. Y, sobre todo, el Hammett detective es más que plausible y clavadito a lo que sabemos del Hammett real: un hombre cabal y coherente por encima de su afición al alcohol, al tabaco y a los juegos de azar que esconde tras su dureza una ternura casi vergonzante. Lo dicho, me encantó. Hay una versión cinematográfica del relato, Hammett, el hombre de Chinatown, dirigida por Win Wenders y estrenada en 1982. A estas alturas, sospecho que es una de esas películas que estoy condenado a no ver a pesar de mi interés. Hay unas cuantas, pero no me voy a poner ahora a enumerarlas, que no llevo la lista.

El título original de la novela que nos ocupa es simplemente Hammet y fue publicada en España en 1980 por El Séptimo Círculo con el título reseñado más arriba. La versión de Bruguera de la que hablo es de 1983 y ha sido la que me ha  permitido enterarme de la existencia de Joe Gores, un autor americano de novela negra nacido en 1931 y muerto en 2011 que, al parecer, cultivó el género de forma notable después de haber sido feriante, leñador, monitor de gimnasia, director de motel, profesor de inglés en Kenia y, como nuestro admirado Hammett, detective privado en San Francisco durante once años. Comenzó a escribir de forma profesional en 1968 y también fue guionista de series televisivas como KojakColombo (qué buena serie y qué buen actor era Peter Falk) y Remington Steel. Prometo leer alguna cosa más de Gores, concretamente un título, Spade & Archer, que me tienta más que un efebo a un canónigo.

Mientras tanto, me conformaré con compartir mi modesto descubrimiento con aquellos que tampoco sabían de Gores y su Hammett, que alguno habrá, no voy a ser yo el único ignorante, sí el más, pero no el único.

Y el descubrimiento de esta novela me ha recordado, por cierto, la emoción y casi el éxtasis que sentí, a finales de los 70, cuando descubrí 1280 almas (1964), de Jim Thompson (1906-1977). Creo que también en una versión de Bruguera. Vale, todos conocen ahora a Thompson, pero no entonces. Cuando leí 1280 almas sin referencia previa, sin críticas interpuestas, con una virginidad absoluta, experimenté lo más parecido al éxtasis: había descubierto una obra maestra absoluta y procuré compartir ese éxtasis con mis amigos más cercanos. Tiempo después, supe que Thompson era un clásico que ya había sido descubierto y redescubierto y que, en realidad, yo me había limitado a constatar algo más que sabido. Pues bueno, que me quiten la emoción y lo leído, ¿no os parece, mis cinco queridos lectores fijos y mi no menos querido lector volandero?

1 comentario en “Al estilo Hammett de Joe Gores

  1. Buenas noches lei esta novela hace más de quince años y recuerdo que me encanto , que describía a dashiell H. como un personaje tan novelesco como cualquiera imaginado por él y siempre pensé que si él era así , sus novelas eraan casi autobiográficas ; esta noche sentí ganas de leerla de nuevo bueno la verdad es que la idea ya me rondaba total que acabo de sacarla de mi biblioteca …

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